miércoles, 9 de abril de 2008

MANIFIESTO POR UNA REPÚBLICA FEDERAL, SOLIDARIA Y LAICA

Los republicanos y las republicanas de toda condición, herederos del legado social, cultural y emancipador de la II República recogemos los ideales de Justicia, Libertad, Igualdad, Fraternidad y Solidaridad y llamamos a los ciudadanos y ciudadanas a avanzar en la legítima aspiración de una Tercera República para nuestro país.
La Constitución republicana definía al país como una república de trabajadores de toda clase y sostenía que todos los poderes del Estado emanaban del pueblo, de ahí que rechazamos el modo en que la actual Constitución impone a los españoles y las españolas una monarquía heredera directa de la dictadura franquista. No podemos aceptar que se nos hurte la posibilidad de elegir la forma de Estado. Con la monarquía se niega la igualdad ante la ley, al ser considerada “inviolable”, es colocada por encima de toda Ley, ostentando “privilegios y derechos” por “razón de nacimiento”. La monarquía es, simplemente, un lastre para el progreso.
Los avances que en ocho años de República alcanzó este país fueron muy superiores a los alcanzados en los ocho siglos precedentes.
La Constitución republicana reconocía ya la igualdad del hombre y de la mujer ante la Ley. La mujer logró su derecho de sufragio activo y pasivo.
El triunfo del Frente Popular hizo que se tomara una mayor conciencia de la importancia política de las mujeres y de la necesidad de que se organizasen eficazmente. Dolores Ibárruri animaba a luchar por el derecho al trabajo, iguales salarios, protección de las madres, divorcio sin ninguna traba jurídica ni económica, aborto, guarderías infantiles, abolición de la discriminación sexual en el trabajo.
La Constitución republicana declaraba un Estado laico donde la religión formara parte de la vida íntima y personal de cada ciudadano y ciudadana. Las confesiones religiosas eran consideradas como asociaciones y el Estado no ayudaría económicamente a ningún credo.
Hoy no estamos ante una sociedad laica porque no hay una separación clara entre el Estado y la Iglesia. El Estado no sólo permite financiar a la Iglesia Católica a través de los impuestos, sino que termina ofreciéndole un adelanto económico mucho mayor de lo que finalmente recauda. Condenamos el papel que la Iglesia está ejerciendo de sustento ideológico de un conservadurismo feroz con una intromisión descarada en los asuntos públicos.
Por tanto, los republicanos y republicanas apostamos por un Estado laico, en el que las creencias religiosas se expresen en el seno de la conciencia personal de las gentes, y defendemos una enseñanza pública laica, sin asignaturas de religión ni privilegios a ninguna confesión religiosa.
Reclamamos el Estado Federal que, además de ser más justo y equitativo, será el que resuelva definitivamente las actuales discrepancias entre los ciudadanos y las ciudadanas que forman los pueblos de España.
Defendemos el reconocimiento de la memoria histórica republicana. Ya han pasado casi tres cuartos de siglo desde el inicio del terror de Estado y aún hoy, desde las instituciones y órganos de poder mediático, económico y cultural, se quiere mantener en el olvido una parte esencial de nuestra historia. No estamos de acuerdo con la mal llamada Ley de la Memoria aprobada en el Parlamento, porque en ella se hace de la memoria un hecho individual y aislado y no una pretensión colectiva del conjunto de la sociedad de condena de un régimen terrible y genocida y de reconocimiento de la lucha por la libertad y la democracia que costó la vida a miles y miles de ciudadanos y ciudadanas.
A lo largo de la historia del republicanismo español la juventud ha jugado y jugará un papel fundamental. Son las actuales generaciones quienes recogerán el testigo republicano y tendrán que hacer madurar ese proyecto llamado Tercera República.
Un testigo con una larga trayectoria de aportaciones de la juventud: las JSU, los jóvenes maquis, los jóvenes trabajadores y estudiantes que murieron por un proyecto que hoy debemos recuperar, construir y hacer realidad.
La Tercera República ha de resolver los principales problemas de la juventud actual: una precariedad que afecta ya a cerca del 60%, una educación que se privatiza, un movimiento fascista cada vez más activo y violento que se llevó este año al joven Carlos a quien también homenajeamos hoy y un largo etcétera de problemas que el actual sistema es incapaz de resolver. El objetivo de la juventud es construir una República que ha de incluir como sujeto político y social a una juventud rebelde y transformadora.
En definitiva, la juventud debe tomar conciencia efectiva, conciencia de clase y conciencia republicana ya que su papel en la construcción de la Tercera República es fundamental.
Pero la Tercera ya no es una utopía, se están consiguiendo avances importantes que nos conducirán hacia un Estado republicano y es que múltiples Ayuntamientos y cargos públicos se están sumando, a través de sus plenos municipales, a la exigencia de un Proceso Constituyente. Desde aquí desde esta Plaza de la Constitución hacemos un llamamiento a los representantes políticos, al mundo académico, científico, de la Universidad, periodístico, cultural, sindical y a todos los ciudadanos y ciudadanas a hacer suya la exigencia de una República Federal, Solidaria y Laica.

¡POR UNA CONSTITUCIÓN REPUBLICANA FEDERAL, LAICA Y SOLIDARIA!
¡VIVA EL 14 DE ABRIL!
¡VIVA LA REPÚBLICA!

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